Hola yo me llamo Elena y ¿tu?

Hoy comparto con vosotros el post de una amiga coach. Aprovecha una anécdota de su infancia para reflexionar sobre la identidad y la importancia de nuestro nombre, la palabra que, probablemente, más veces escuchemos en toda nuestra vida.

Desde aquí le doy las gracias por compartir con el mundo sus pensamientos. Un abrazo, Tresín, de tu lectora y amiga que se libró de llamarse Agustina por los pelos. 🙂

Entre mandalas y coach

Vengo de una larga saga de mujeres llamadas Elena, mi madre, mi bisabuela, mi tararabuela y un largo etc. En mi casa cuando yo nací vivían ya dos Elenas, así que lo lógico habría sido llamarme por un diminutivo pero en mi casa nunca ha imperado demasiado la lógica (no nos engañemos), al menos la lógica “al uso”.

Mi padre en un alarde de originalidad decidió que me iba a llamar tres. (Si, así como suena) porque era la tercera. Pero como era tan pequeña les debía parecer muy fuerte y me llamaban tresin.

Os aseguro que no me lo estoy inventando. Me llamaban tresin, excepto cuando armaba alguna y entonces oía un voz que decía “tres,ven aquí” y evidentemente yo salía corriendo en la dirección contraria.

Iba a una guardería al lado de mi casa donde seguían llamándome tresin, y no supe mi verdadero nombre hasta que empecé…

Ver la entrada original 1.190 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s