Acompañando desde el amor – Jeff Foster

Me encuentro a diario, tanto dentro como fuera de la consulta, con personas que sufren y con otras que no saben cómo ayudar a quienes quieren a manejar su sufrimiento. Nos cuesta mucho mirar al dolor a los ojos, sea propio o ajeno.

Hoy quiero compartir con vosotros un texto de un astrofísico que emprendió una búsqueda espiritual y se ha convertido en un referente para muchas personas, Jeff Foster. Sus palabras sencillas y su estilo directo, cargado de humor y compasión, nos ayudan a entender la importancia de la presencia y la gratitud.

 

Cuando alguien que amamos se encuentra con dolor físico o emocional,
Cuando su mundo no parece tener más sentido,
Tu simple escucha puede hacer maravillas.

Llora con él/ella,
Quédate en silencio con el/ella,
Valida su sentimiento, aunque sea doloroso.
Ayúdale a sentirse conocido en este mundo.

No le ofrezcas respuestas inteligentes ahora; ofrécete a ti mismo/a.
No reces o enseñes,
No lo/la juzgues, o hagas sentirle que está equivocado/a por como piensa,
Para que no se sienta solo/a.
Para que pueda percibir su propio coraje,
Su capacidad para permanecer con sentimientos intensos.

Cuando un amigo se encuentre con dolor físico o emocional,
Cuando su mundo parezca no tener más sentido,
Ofrécele la mejor medicina de todas:
Tu amor.

– Jeff Foster

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Acoso callejero, violencia digital y violencia intrafamiliar: #Cambiaeltrato

¡Por fin!

Han sido muchas las campañas que han tratado de visibilizar y concienciar sobre los distintos tipos de violencia ejercidos sobre las mujeres pero hasta ahora todas ponían el foco en la víctima, en muchas ocasiones culpabilizándola.

La Fundación Avon de Argentina, con la colaboración del Instituto Nacional de las Mujeres, la Casa del Encuentro y Naciones Unidas,  ha desarrollado tres spots que abordan esta cuestión desde un ángulo diferente.

Tres situaciones, seis hombres, un elemento en común: Las violencias machistas. Y es que ya lo hemos dicho en más de una ocasión: La violencia contra las mujeres es cosa de hombres.

Acoso callejero: ¿Te divierte que se asuste?.

Violencia digital: Lo que pasa entre vosotros queda entre vosotros.

Violencia doméstica: Lo que me llena la cabeza es la tristeza de mamá. Ésto no es de ahora. Es de toda una vida. (…) Si tanto la quieres, trátala con respeto.

 

Algo está cambiando, pero aún queda mucho por hacer.

¡#Cambiaeltrato!

Sobre los “niños confidentes”

A veces, por distintas razones y en distintos contextos, salgo de mi despacho (y de mi zona de confort) e imparto formaciones y talleres.

En alguna ocasión he comentado en este blog lo mucho que disfruto en los talleres para padres. Resulta muy gratificante poder acompañar a las familias en el constante aprendizaje que es la maternidad/paternidad.

Sin embargo, cuando los asistentes son papás y la temática tiene que ver con la infancia y la crianza, no es raro encontrarse con familias donde los roles de cada uno, grandes y pequeños, no están bien repartidos y las funciones se solapan: los adultos se comportan de manera arbitraria e imprevisible, requiriendo de apoyo, orientación y consuelo, mientras que los niños son descritos como “muy maduros”, “muy sensibles” y capaces de entender y ayudar a sus padres a gestionar sus propias emociones.

Qué miedo me da a mí este discurso… Detrás de un niño “demasiado bueno/sensible/maduro/cuidador” suele haber un niño parentalizado.

niño triste familia psicologia

¿Quién cuida de quién en estas familias? ¿Quién es la persona de referencia, la figura de apego, ese otro “más sabio, más fuerte y más capaz” al que acudir en busca de apoyo y consuelo?

El tema da tanto de sí, y nos llama tanto la atención a algunos profesionales que incluso presentamos un póster sobre él en el Congreso de Terapia Familiar en Cartagena el otoño pasado.

Los niños tienen que ser niños. Y nuestra función es cuidar de ellos, de manera adaptada a las necesidades y características de cada etapa de su vida. Y no al revés.

Por eso, es un error ENORME hacer partícipes a nuestros peques de nuestros problemas emocionales o de pareja. Cuando los usamos como paño de lágrimas, como confidente o como recipiente de nuestras quejas, miedos y preocupaciones, les estamos cargando con algo que no les corresponde y que ni pueden, ni saben, ni deben gestionar. Seguramente se sentirán confusos y asustados. Te escucharán, claro. Eres una de las personas más importantes de su vida, y lo que te ocurra a ti les afecta a ellos directamente. ¿Cómo no iban a escucharte? De tu boca salen las palabras que, más tarde, se convertirá en su discurso interno.

Hay papás y mamás que se excusan diciendo que lo hacen para educarlos, para que vean que “los mayores tienen problemas” y que aprendan a “gestionar sus emociones“. NO. Si eres de los que afirma ésto, por favor, haz un pequeño ejercicio de honestidad: Tú necesitas ventilar. Necesitas que alguien te escuche mientras vomitas toda la mierda, toda la angustia y todo el miedo que tienes dentro. Y sabes que tu peque no se va a alejar de ti mientras lo haces. 

Si éste es tu caso, ten en cuenta que no tienen recursos para manejar lo que está pasando, lo que tú estás provocando. Los colocas en una posición de desamparo:

¿Cómo voy a confiar en mamá? ¿Cómo voy a contarle lo que me preocupa? ¡Ella ya tiene bastante con lo suyo!

Si usas a tu niño/a como si fuera tu pareja, tu amigo/a, tu madre, tu confesor o tu psicólogo, le estás privando de su infancia: Tu hijo no es tu rescatador. No está aquí para consolarte ni para cuidar de ti.

Aprenderá que tiene que dejar de lado sus propios sentimientos para cuidar de los demás. Que todos los demás van primero, que tiene que estar a disposición de otros, pues de ello depende su valía como persona.

¿Es eso lo que quieres transmitirle?

Si tienes problemas, si necesitas hablar con alguien que te acoja, que te cuide, que te aconseje, que te oriente o, simplemente te escuche, busca a otro adulto. 

Deja a tu peque vivir lo que tiene que vivir en esta etapa: SU INFANCIA.

Tendrá toda la vida para sus propios problemas de adulto.