Padres deprimidos y ansiosos: ¿cómo afecta a la relación con sus hijos?

Los adultos que formamos parte de la vida de los niños tenemos responsabilidad sobre su educación. Sin embargo, los padres son (o deben ser) las figuras más influyentes de todo su mundo afectivo: el tipo de relación que establezcan con ellos va a ser fundamental en su desarrollo emocional.

Cundo alguno de los padres, o los dos sufre, este malestar es reflejado por el menor a su cargo. En otras ocasiones hemos hablado del contagio emocional y de la influencia de los padres en el desarrollo socioafectivo de los niños, y hoy queremos hacer una vez más hincapié en la vulnerabilidad de nuestros pequeños y la importancia de cuidar de nosotros mismos para poder velar por su bienestar.

No se trata de querer mucho, sino de querer mejor.

Me encantaría deciros que ser padres nos libra de los estados de ánimo negativos. Que uno no se siente triste, ni frustrado, ni enfadado ni desesperanzado. Pero como bien sabéis, estaría mintiendo como una bellaca. La crianza de un hijo conlleva una serie de cambios y responsabilidades, requiere de una inmensa capacidad de flexibilidad y adaptación,  y en muchas ocasiones supone una tarea que nos desborda, pudiendo provocar la aparición o el empeoramiento de síntomas de tipo ansioso o depresivo.

padres hijos equipo familia psicólogo gijón terapia psicoterapia depresión ansiedad relaciones

Ser padre o madre puede ser fascinante. Pero también es agotador y complicado. Y hay que permitirse reconocer y hablar de ese lado oscuro de la no tan maravillosa aventura que supone la crianza de un hijo. Como padre, tenemos que ser conscientes de nuestras dificultades, estar en contacto con nuestras necesidades y cuidar de nuestra salud mental. Y muchas veces estamos tan volcados en los asuntos de nuestros peques que se nos olvida que cuidarnos también es cuidar de ellos.

Durante toda la vida somos permeables a lo que sucede a nuestro alrededor. Sin embargo, en la infancia somos esponjas: todo nos llega, todo nos cala. Más aún cuando procede de nuestras principales figuras de apego. Cuando un papá o una mamá se siente deprimido, pueden ocurrir varias cosas en la relación con el menor:

  • Es posible que el papá o mamá desbordado por su malestar sienta que su peque es una carga más, y sus obligaciones y cuidados se le hagan muy cuesta arriba. Aparecen entonces sentimientos de rechazo hacia el niño y de culpa por no estar ejerciendo sus labores como padre de la manera correcta. El niño, en esta situación, se siente confuso y ansioso. Su mundo se torna impredecible y, quien tendría que hacerse cargo de él/ella se muestra enfadado, distante e irritable.
  • También puede ocurrir que encuentre en su hijo la esperanza, la alegría y la ilusión que le permita cubrir sus carencias y alejarse de sus problemas. Diréis “Estupendo, ¿no?”. Pues no. Cuando esto ocurre, el niño se convierte en tabla de salvación, en motivo principal de la vida de su progenitor y en fuente de sentido. El riesgo de que las necesidades del niño queden apartadas, y éste se dedique a cuidar de su papá o mamá, es elevado. Puede sentirse responsable de las emociones del adulto que debería hacerse cargo de él y, por tanto, experimentar preocupación, tristeza, vergüenza o culpa cuando su papá o mamá esté triste.

Por suerte o por desgracia, nuestros niños crecen para convertirse en adolescentes. La adolescencia es una etapa rodeada de mitos y con fama de complicada. Esta fama es, en parte, merecida. Se trata de una época de cambios, en la que nuestro cuerpo, nuestras relaciones, nuestras capacidades, están cambiando y nos sentimos vulnerables y, muchas veces incomprendidos.

La mezcla adolescencia + depresión de un progenitor es explosiva: el joven, en constante cambio, tiene necesidades socioafectivas que no se ven cubiertas. El adulto en ocasiones se coloca a su altura en la mala gestión emocional, al tiempo que exige resultados académicos, valores como la responsabilidad y la autonomía, comprensión, compasión y un millón de cosas más… Y la brecha existente entre las partes se abre cada vez más hasta transformarse en un abismo insondable

Papás y mamas: Si os sentís angustiados, solos, desesperanzados… Por favor, buscad ayuda. Vuestro bienestar es una parte fundamental del suyo.

Si quieres venir a vernos, puedes ponerte en contacto con nosotros. Será un placer poder acompañarte en el proceso.

familia terapia emociones psicología gijón asturias

Anuncios

Violación: El cuerpo paralizado y la mente disociada

Esta semana millones de personas se han echado a la calle en protesta por la consideración como abuso, y no como violación, de un acto salvaje de agresión a una joven de 18 años por parte de cinco hombres adultos, dos de ellos pertenecientes a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

JUSTICIAUno de los jueces, argumentando esta resolución, ha esgrimido argumentos escalofriantes que me hacen, una vez más, poner el grito en el cielo por la extrema normalización de la violencia en nuestra sociedad. No pienso reproducir aquí lo que todos nosotros hemos leído y escuchado en los informativos. Mi intención es, sencillamente, reflexionar sobre ello e ir un poco más allá de lo evidente.

Al parecer, es común creer que la reacción primaria ante un ataque es la lucha física. Revolverse, arañar, morder… Reaccionar de forma violenta en un intento de autodefensa. Como si, al ser atacados, nuestro instinto de supervivencia nos activara y nos impulsara a la acción. Se nos ha olvidado que, además de la lucha, las reacciones de huida y bloqueo son también fruto del instinto de supervivencia. Son entonces, tres las respuestas “instintivas” ante un ataque, esas que los angloparlantes denominan 3F: Fight, Flight, Freeze. Las tres han sido ampliamente estudiadas y documentadas en distintas especies animales. Todos nosotros las hemos sufrido en algún momento. No obstante, no parece ser suficiente.

Siguiendo un razonamiento básico (situación de peligro -> reacción de lucha), parece lógico pensar que una persona sólo puede ser violada si el agresor tiene más fuerza que ella. Pero no es así.

joint-dolls-3141544_640

Muchas de las víctimas de agresiones pueden experimentar una forma de parálisis involuntaria que impide oponer resistencia activamente.

La teoría polivagal de Porges resulta fundamental a la hora de comprender por qué en una situación amenazante que provoca una respuesta de estrés o miedo intenso, el cuerpo se paraliza y la mente se disocia, desconectándose para protegerse.

Esta “inmovilidad tónica” debería ser tenida en consideración a la hora de tratar situaciones de violencia, y por supuesto de violencia sexual, no sólo por parte del sistema jurídico, sino también por los profesionales sanitarios y los miembros de las fuerzas de seguridad que entran en contacto con las víctimas durante el proceso posterior a su agresión.

Ante una amenaza abrumadora, la parálisis es una reacción normal y coherente desde el punto de vista biológico.

Tan normal y tan coherente es esta reacción, que de las 298 mujeres que constituyen la muestra de un estudio realizado por el Karolinska Institutet de Suecia (publicado en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandanavia), el 48% indicó haber padecido una inmovilidad tónica extrema durante la agresión sexual. El 70%, significativa.

La investigación va más allá: Los resultados arrojan una importante correlación entre la inmovilidad tónica durante el episodio de violencia sexual y la aparición de depresión aguda y estrés postraumático (TEPT) en los meses siguientes a la agresión.

Este fenómeno de parálisis entre las víctimas de violación no es nuevo. Ya en 1993 (hace 25 años), se publicaban estudios que lo recogían como una respuesta común. Porges enunció su teoría polivagal para el tratamiento del trauma en 1995.  Ya ha llovido, ¿no os parece?

La agresión sexual es una de las experiencias más traumáticas que una persona puede sufrir. Y sus secuelas se agravan aún más con la revictimización por parte del entorno, incluidos los especialistas en cuyas manos se deposita la salud de la víctima, su seguridad y protección y la justicia.

DIGNIDAD MAFALDA

A modo de recordatorio, incluimos una tabla con las diferencias entre abuso sexual y violación. Podéis sacar vuestras propias conclusiones.

ABUSO SEXUAL

VIOLACIÓN

·       Ambos son delitos sexuales tipificados y penados por ley.

·       Implican comportamientos de tipo sexual y agresivo que se llevan a cabo sin que una de las partes consienta.

·       Generan sensaciones de indefensión (la víctima ha sido agredida o alguien en quien confiaba se ha aprovechado de ellos), disminución de la autoestima, desconfianza y recelo hacia otras personas, alteraciones de la vinculación y la sexualidad, síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Pueden generar estrés postraumático e intentos de suicidio.

 

Acto que supone la limitación de la libertad sexual de otra persona, sin que ésta consienta o pueda/tenga capacidad para consentir.

Realización del coito o acto sexual llevado a cabo mediante la fuerza o intimidación, no consintiendo una de las partes implicadas o no disponiendo de los medios para ser capaz de consentir.

No se emplea la violencia física, pero el abusador emplea la manipulación, engaño, sorpresa o incluso coacción para conseguir sus objetivos.

Existencia de penetración vaginal, anal o bucal.

Puede producirse o no contacto físico.

Ejemplos: toqueteos, masturbaciones, acoso, obligar a alguien a observar la realización de actividades de índole sexual o forzar a la víctima a mostrar su cuerpo valiéndose de una posición de superioridad

Agresión sexual en la que se produce contacto físico.

Objetivo: gratificación sexual + satisfacción de la necesidad de poder (el sexo se convierte en una forma de dominación de la víctima)

A modo de cierre, os dejamos un vídeo que nos recuerda a todos, ya que parece que a algunos aún les cuesta entenderlo, qué es y qué no es consentimiento.

Pokémon Go, usos alternativos y daños colaterales

En nuestro último post os poníamos al corriente de algo que, en estas últimas semanas, es tema de conversación en prácticamente cualquier contexto; Pocos son los que aún no se han enterado de la existencia del juego de realidad aumentada Pokémon Go.

Como os contábamos, esta fiebre que ha contagiado a millones de personas en todo el mundo, consiste en localizar, capturar, intercambiar y entrenar a unos simpáticos seres con aspecto y cualidades diversas. Para más información, os remito a la web oficial.

pokemon pantalla movil calle

La cuestión es, y por eso hemos decidido dedicarle un rato a escribir sobre este asunto, que este fenómeno masivo no ha dejado a nadie indiferente; su onda expansiva ha sacudido incluso al mundo de la ciencia. El juego cuenta con grandes detractores, como os comentamos anteriormente; y son muchos, millones, los usuarios que lo defienden con entusiasmo. Las cifras son asombrosas: Pokémon Go se ha convertido, en unas pocas semanas, en el mayor juego para móviles de la historia, con más de 21 millones de usuarios activos. Y no sólo ese número sorprende; para que nos hagamos una idea, el usuario medio dedica 30 minutos 27 segundos diarios a WhatsApp. El uso medio diario de Pokémon Go roza los 43 minutos y medio.

Y es que, al margen de los escandalosos accidentes y actividades ilegales que algunos jugadores han protagonizado (como ejemplo, el de los dos ciudadanos canadienses detenidos por cruzar ilegalmente la frontera), el uso de Pokémon Go presenta algunas ventajas indiscutibles.

pareja paseando perro psicologiaLa primera, y más evidente, consiste en que nos obliga a salir de casa. Al contrario que los videojuegos tradicionales, para poder jugar y avanzar en el juego, tienes que moverte. Puede parecer una simpleza, pero algo tan cotidiano como abandonar nuestro domicilio y caminar, tiene una gran influencia no sólo en nuestra salud, sino también en nuestro estado de ánimo. De hecho, múltiples estudios relacionan la actividad física con la mejora de los síntomas ansiosos y depresivos, así como con un mejor estado anímico general y una percepción más amable y constructiva de los problemas (que no por salir a pasear, a correr o al gimnasio, desaparecen, dejémoslo claro).

En resumen, un poco de actividad cardiovascular con la excusa de cazar Pokémon resulta beneficioso para la salud de cualquiera, especialmente si se trata de alguien con obesidad (principal factor de riesgo para la diabetes tipo II), diabetes o enfermedades crónicas. En este enlace podéis consultar un artículo publicado por la Universidad de Leicester al respecto. Sin profundizar más en esta cuestión, os diré que episodios de movimiento ligero de cinco minutos cada media hora reducen significativamente el azúcar en sangre y los niveles de insulina, de acuerdo con la revista Diabetes Care, publicada por la Asociación Americana de Diabetes. Sólo cinco minutos.

chicx en el suelo con una capuchaRetomando la cuestión de la actividad física y su relación con el estado de ánimo, os puedo decir que se habla incluso del potencial “poder terapéutico” del juego Pokémon Go para combatir algunos síntomas ansiosos y depresivos. En el caso de la depresión, la actividad física, como avanzábamos, mejora el estado anímico, y además aumenta el apetito, que a su vez conlleva una regulación del sueño. De esta manera, se reducen la sensación de fatiga, la apatía y la abulia que acompañan a la persona que padece un cuadro de este tipo, al tiempo que los pequeños éxitos en el juego combaten los pensamientos de inutilidad.

En lo que a la ansiedad se refiere, las conductas de huida o evitación, tan características de estas personas en sus intentos por evitar los estímulos temidos, se ven minimizadas. Es más, sus avances, su salidas y sus interacciones se ven doblemente recompensadas: no sólo les permiten progresar en el juego, sino que además son favorecidas por el gran sentimiento de comunidad, de inclusión y las conductas cooperativas y prosociales de otros jugadores.

Por si todo esto fuera poco, Pokémon Go puede ser un recurso a emplear en casos de autismo, como el del niño Ralph Koppelmon, de 6 años de edad. Si facilita la socialización y favorece situaciones de interacción, quizá pueda ser utilizado como herramienta de apoyo para las personas que presenten dificultades en estos aspectos. Una ventaja nada desdeñable.

Resulta, por otra parte, que no sólo los humanos podemos beneficiarnos del uso de este entretenimiento. Son múltiples los casos de jugadores que, en la búsqueda de estos seres virtuales han dado con otros de carne y hueso que habían sido abandonados por sus dueños.

pokemon perroMuchos animales abandonados han tenido una segunda oportunidad gracias a Pokémon Go, y otros han encontrado en los usuarios de esta aplicación quien los pasee y los cuide: La iniciativa comenzó en un refugio de Indiana, en EEUU, donde tuvieron la brillante idea de proponer a los jugadores ir acompañados de sus perros mientras perseguían Pokémon. Seguramente algún adulto un poco avergonzado de salir a cazar Pokémon encontró la excusa perfecta para hacerlo. De este modo no sólo los canes pueden disfrutar del paseo, sino que los humanos tienen la oportunidad de gozar también de compañía perruna y, al compartir imágenes de los animales por las redes sociales, se disparó el número de adopciones y acogidas de estos amigos peludos.

Parece que muchas historias que comienzan con el juego tienen un final feliz.

Por último, hay una cuestión que no quiero pasar por alto y que, desde luego, da qué pensar: Hay más de 250.000 menores viviendo una situación de asedio en Siria. Desgraciadamente, llevan más de cinco años en guerra, y muchas personas sólo lo recuerdan cuando sale en las noticias. Otras muchas parecen haberse insensibilizado, tras tantas semanas con imágenes de esta región en las portadas. Se ha desarrollado una campaña de concienciación y ayuda a Siria (#PokemonInSyria) en la que, con gran ingenio, se nos recuerda que estos niños también necesitan ser encontrados y protegidos. Ojalá pusiéramos tanto interés en localizar y cuidar a quienes se encuentran en situación de desamparo como algunos ponen en avanzar en este juego de realidad aumentada.

pokemon in syria

En el uso de la aplicación Pokémon Go, como en todo lo demás: sentido común y humanidad, por favor. Los pies en el suelo, y que el mundo virtual no nos haga perder de vista la realidad que nos rodea.