Adiós, Louise.

Hoy hemos amanecido con la noticia del fallecimiento de Louise Hay. Noventa años ha estado en este mundo, y muchas más de noventa son las lecciones que nos ha dejado.

Louise, además de ser la autora de numerosos libros de crecimiento personal, es un modelo de resiliencia vital. Víctima de malos tratos y abusos sexuales en la infancia y superviviente de un cáncer de útero, convirtió sus experiencias en su motor de aprendizaje y cambio y compartió, a través de sus publicaciones y ponencias, su saber con millones de personas.

Recuerdo cuando, durante la carrera, llegó a mis manos su segundo libro, publicado en 1984, Usted puede sanar su vida, un best seller sobre las posibles causas psicosomáticas de numerosas enfermedades. Como estudiante curiosa y escéptica que era (y soy), lo devoré, con mi sentido crítico activado. A pesar de tener mis reservas respecto a todas estas cuestiones, he recomendado esta publicación a un gran número de personas, tanto dentro como fuera de la consulta, debido a su agilidad, su cercanía y la sencillez y humanidad con la que expone sus razonamientos. Hay, además, fundó una editorial que ha permitido la difusión del trabajo de autores como Deepak ChopraWayne Dyer.

A modo de homenaje, desde aquí compartimos algunas de sus lecciones.

 

Gracias, Louise. Que la tierra te sea leve.

 

Anuncios

Pequeño homenaje a dos grandes humanistas: Oliver Sacks y Wayne Dyer

Se nos va agosto, y con él, en unas pocas horas, hemos despedido a dos figuras a las que admiro profundamente: El Profesor Oliver Sacks, médico neurólogo, y Wayne Dyer, psicoterapeuta y Doctor en Psicología, ambos de orientación humanista.

Los dos, cada uno con un estilo muy particular, y desde ámbitos distintos y distantes, pero complementarios, dedicaron parte de su vida al estudio y comprensión de la mente humana, uno de los mayores y más perseguidos objetivos de la ciencia.

Me resulta imposible dejar pasar esta pérdida sin hacerles un pequeño homenaje desde aquí a modo de agradecimiento (a todas luces insuficiente) por su curiosidad, sus investigaciones, sus descubrimientos y, sobre todo, por haberlos compartido con el mundo, más allá de lo académico, a través de sus múltiples publicaciones, que nos han permitido acercarnos a las neurociencias y a la psicología desde una visión científica, al tiempo que humana y próxima.

Porque no podemos perder de vista que las ciencias humanas, las ciencias de la salud, por muy objetivas que sean, versan sobre personas. Los llamemos, pacientes, sujetos, casos o consultantes, son, en todo caso y por encima de todo, personas que merecen ser tratadas con respeto, dignidad y compasión.

Brad Barcket - Getty Images

Brad Barcket – Getty Images

El propio Sacks fue, por desgracia, en muchas ocasiones, “paciente”. Qué poco me gusta este término para referirse a quien requiere atención médica… Sin embargo, hoy lo emplearé: Fue un paciente paciente, curioso, productivo y con sentido del humor hasta el final. Su carta de despedida, publicada hace unos meses, lo dice todo. Ha sido, según sus propias palabras, “un ser sensible, un animal pensante en este planeta”. En este planeta que hoy ya le echa de menos.

wayne-dyerWayne Dyer, por su parte, hizo énfasis en el poder del pensamiento. Su perspectiva pretende dar un giro a la visión de la normalidad y la enfermedad. Su obra supone un cambio de paradigma y nos impulsa a buscar y a superar nuestros propios límites.

Quizá uno de los mayores aprendizajes que he extraído de la lectura de su obra es que “No puedes controlar siempre lo que ocurre en el exterior, pero siempre puedes controlar lo que ocurre en el interior” y lo que es, sin duda, toda una lección de vida y una declaración de intenciones: “Si tu estancia en la tierra es tan corta, debería ser por lo menos agradable. En pocas palabras, se trata de tu vida; haz con ella lo que tú quieras”.

A pesar de las grades pérdidas, por la veteranía de esta generación de grandes pensadores, investigadores y autores, confiemos en que, como afirmó el Profesor Sacks, el mundo esté en buenas manos.

Adiós Robin

Adiós, Robin

 

Pequeño homenaje a un gran actor

 

Hoy hemos amanecido con la triste noticia de la muerte de Robin Williams .

Aunque durante la jornada se han publicado miles de entradas sobre este gran actor, desde aquí deseamos rendirle nuestro pequeño homenaje.

Muchos son los entrañables personajes a los que Robin dio vida: Adrian en Good Morning Vietnam, el profesor John Keating en El Club de los Poetas Muertos, el Dr Sayer en Despertares, Peter Pan en Hook, Alan Parrish en Jumanji, el Genio de Aladdin, Mork, la Sra. Doubtfire, Jack o el Dr Patch Adams son sólo algunos de los que a mí, personalmente, me han marcado.

De todos ellos, recuerdo con especial cariño a Sean Maguire, profesor de Psicología y terapeuta deWill Hunting, “el indomable”. Tal vez por la cercanía y la humanidad con la que interpreta a un colega profesional, o quizá por el Oscar que le fue concedido… Lo cierto es que no se me ocurre mejor muestra de reconocimiento que compartir con vosotros algunos retales de esa obra.


No fue culpa tuya.

Adiós Capitán, mi Capitán