Con respe(c)to al fútbol femenino

El otro día tuve el placer de compartir charla radiofónica con 5 chicas, a cada cual más espectacular. Mi tema de conversación favorito, el fútbol, estuvo presente en toda la conversación que mantuvimos, tanto en las ondas, como cuando los micrófonos se habían apagado. Una de ellas, al finalizar, me trasladó un comentario que le habían hecho acerca del fútbol femenino,
“que ni era fútbol, ni era femenino”.
Pobrecitos….
Nunca en mi vida pensé escribir nada públicamente mas allá de un tuit que me libere de lo que en ese momento me pase por la cabeza o comentarle algo a algún amigo en alguna foto de su perfil, pero que se hable así del fútbol femenino, me duele.
Me duele ya sólo tener que ponerle el apellido “femenino“, detrás de “fútbol“. Porque ellas son fútbol, puro y duro.
Y ya no hablaré en calidad de aficionado, o que parezca que soy un demagogo, de los que hablan y luego no hacen, os hablaré como ex-entrenador de un equipo femenino de una universidad de Madrid. Concretamente del equipo de fútbol sala de Alfonso X.
Equipo Emi Fútbol Sala 1
Tuve el privilegio de compartir experiencias, vivencias y porque no, vestuario (entiéndase la expresión), con 15 chicas, que me trasladaron toda la pasión que yo desconocía por este deporte. Yo ya venía jugando desde que tengo memoria, no diré uso de razón ya que seguramente ni tengo razón, ni la uso, pero por mucho que había jugado, nunca había entendido lo que es amar un deporte.
Yo he visto a esas chicas, caerse, levantarse, mojarse corriendo en la lluvia y aceptar con una sonrisa, entrenar en condiciones en las que nosotros, los chicos, nos negaríamos o pondríamos mala cara. Yo he sacado a una jugadora mía, Arantxa de la Chica, jugadora del UCAM Murcia y futura internacional, en mis brazos, con el tobillo como un bote, porque ella no se quería ir de la pista. La he visto quedarse en Madrid (y que me perdonen si con esto molesto a alguien), con su hermana, mi capitana Ana de la Chica, para jugar un partido con la universidad a las 15:00 horas, acabar a las 17:00 y marcharse en coche a Jaén porque tenían que llegar a las 21:00 a entrenar allí. No es fútbol…
He conocido a jugadoras de 1ª división, que por 3 duros, se cruzaban España cada 15 días para jugar un partido. Tenéis razón, no es fútbol…
Equipo Emi Fútbol Sala 2
No hablaré de que las mejores jugadas, técnicamente hablando, que he visto en directo, se las he visto a chicas. Ellas quizás no tienen esa fuerza bruta tan apreciada por algunos, pero los que disfrutamos con un buen control, o un regate elegante, creerme que con ellas, disfrutamos mucho. Ni que decir que son mucho mas agradecidas, disciplinadas y trabajadoras que nosotros (en general).
Además de todo esto, las operaciones que algunas llevan encima, que aceptan y superan, con una alegría que te desborda sólo porque saben que en unos meses vuelven a vestirse de corto.
Todo esto,¿sabes por qué?, porque adoran lo que hacen.
Sólo por eso, chicas que jugáis al fútbol, o al deporte que queráis, aquí tenéis mi respeto.
Equipo Emi Fútbol sala 3
Con esto no quiero convencer a nadie, pero muchas veces, si queréis saber de fútbol, del de verdad, no del de la tele, preguntar a una chica, de las que usan tacones, pero también multitacos.
Emilio González Nosti @emignosti

Emilio González Nosti
@emignosti

 

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De la #Arquitectura a la #Psicología, con el #Fútbol como constante

¿Qué tienen en común un arquitecto, un entrenador de fútbol, un educador y un estudiante de Psicología?

Pues en este caso, que son la misma persona: nuestro último invitado.

Emilio González Nosti, Emi, cargado de paciencia, se deja preguntar y nos responde con su estilo humilde y cercano. Licenciado en Arquitectura, apasionado del fútbol y entrenador del equipo Juvenil A de La Asunción Club de Fútbol, comparte con ElTalento su experiencia vital.

Con Patry Picón y Elena Argüelles ocupándose de los aspectos técnicos y Olga Gutiérrez, Paula Bango y yo misma, María Jiménez, en los microfónos, tuvimos la oportunidad de aprender cómo desarrolla su actividad este buscador, que siguiendo la estela de su padre en el fútbol, y rompiendo con la tradición familiar en lo profesional, ha puesto su vida patas arriba por seguir su pasión.

Programa Emi 15-1-2014

Aquí tienes algunas de las perlas que nos dejó en su visita a Radio Kras:

“Pierdo porque estoy cansado: No, no estás cansado: estás perdiendo y eso se te va a la cabeza”

“Los entrenadores de fútbol somos educadores. Y el que no lo sea, ya está tardando…”

“Muchas veces volcamos en los niños las frustaciones de los mayores

“Si algo me define como entrenador es estar inconforme. El talento surge de estar inconforme

“En el equipo de fútbol son muy amigos, pero juegan 11, y hay 9 en el banquillo. Son compañeros, pero tienen que competir. Y lo más bonito es que los que están en el banquillo celebran los goles de los que están jugando

Todos somos los mejores en algo. Y si no lo encontramos, hay que inventarlo

“Los padres quieren que los niños sean felices. Que sean lo que quieran, pero que sean felices

Si quieres descubrir cómo hilamos estos temas y qué tiene que ver todo esto con una pastilla de jabón, te invito a que escuches el podcast del programa.

http://www.ivoox.com/3971857 [http://www.ivoox.com/eltalento-15-01-2015-audios-mp3_rf_3971857_1.html?autoplay=1]

María Jimenez

María Jiménez  Visita mi web  @May_Jim_Al

De propósitos y despropósitos

Esta mañana he ido a un kiosko con la idea de actualizar las revistas de la sala de espera de la consulta. Sí, de vez en cuando hay que hacer estas cosas, aunque el hecho de que en los espacios de espera sólo haya material desfasado forma parte del saber popular… (Si quieres conocer el secreto de este curioso fenómeno, puedes leerlo en este artículo y otro día lo comentamos). La cuestión es que no ha sido fácil hacerlo. Desde las portadas de las publicaciones me han asaltado innumerables imágenes de gente muy atractiva practicando deporte con titulares superpuestos del tipo “Año nuevo, nuevo reto”, “Cuerpo de portada en 3 meses”“Adiós a la barriga”“Tu año fit empieza ahora”… Y un largo e inquietante etcétera. Tengo que reconocer que me he sentido algo molesta.

Imagen cortesía de Stuart Miles/FreeDigitalPhotos.net

Imagen cortesía de Stuart Miles / FreeDigitalPhotos.net

¿Qué pasa en enero que uno tiene que poner su vida patas arriba y cambiar su hábitos?

Pues los propósitos de Año Nuevo. Otro fenómeno de lo más curioso.

Hay dos momentos clave en el que nos entra esta locura colectiva de buenas intenciones: el 31 de diciembre y la “vuelta al cole”. Percibimos que comienza una nueva etapa, hacemos balance (algunos, otros se saltan este paso y pasan directamente a la acción, o mejor dicho, a la intención, que “del dicho al hecho… Hay un trecho”) y nos proponemos hacer cambios en nuestro día a día. En realidad, este momento del año puede ser tan bueno, o tan malo, como cualquier otro.

Quiero invitarte a hacer memoria:¿Recuerdas cuáles eran tus intenciones en septiembre? ¿Cuáles fueron tus propósitos para el 2014? ¿Y el año anterior?

En ésto de los propósitos también hay “trending topics”. Tal vez alguno te resulte familiar: perder peso, hacer ejercicio, dejar de fumar, aprender idiomas, apuntarse a *inserte su actividad aquí*, comer sano, leer más, pasar más tiempo con la familia…

Imagen extraída de Inmediatika.es

Imagen extraída de Inmediatika.es

La cuestión es que queda muy bonito todo esto de las buenas intenciones, de decir que “de este año no pasa”… Pero sí, el año pasa… Y no pasa lo que tiene que pasar. Si éste es tu caso, no te desmoralices: formas parte del 88% de la población, pues, según un estudio llevado a cabo por el psicólogo Richard Wiseman, sólo el 12% de las personas consigue cumplir con los propósitos que se plantea al comenzar el año.

Entonces, ¿qué hacemos?, ¿”reciclamos” la lista del año pasado una vez más?, ¿nos dejamos de propósitos y pasamos el año sin definir objetivos, navegando a la deriva?…

Son dos posibilidades, sin embargo quizá la más constructiva consista en analizar qué está ocurriendo y por qué razón pasan de nuevo 12 meses y tenemos que convivir con la frustración de no estar cumpliendo las metas establecidas.

Antes de fijar tus nuevos objetivos, plantéate dos cuestiones:

1. ¿Por qué quiero hacer ésto?

2. ¿Para qué quiero hacer ésto?

Si te parece que me he equivocado y he escrito dos veces la misma pregunta… Vuelve a leer: La primera pregunta, por qué, indaga en la causa, en el origen de tu objetivo, mientras que el para qué cuestiona las consecuencias, el fin de ese objetivo. El pasado jueves, en el programa de radio (te recuerdo que puedes escucharnos en directo a las 21:00 en Radio Kras, 105.FM), puse un ejemplo banal pero bastante fácil de comprender: Si te has propuesto adelgazar, digamos, 10kg, puedes querer hacerlo porque te ves gordit@, pero quizá quieras hacerlo para darle en los morros a tu cuñad@ en la próxima reunión familiar… ¿Ves la diferencia?.

En todo caso, cuando nos proponemos algo, tenemos que explorar cuál es nuestra motivación. Si una y otra vez tenemos los mismos propósitos, quizá ese aspecto que queremos cambiar, ese nuevo hábito que queremos adquirir, tenga que ver con algo valioso para nosotros. Sin embargo, debemos tener en cuenta que existen dos principales motivos de abandono: la falta de constancia y una incorrecta definición de la meta (que es, en muchas ocasiones, la causa de esa falta de constancia).

Imagen cortesía de Digitalert/FreeDigitalPhotos.net

Imagen cortesía de Digitalert  FreeDigitalPhotos.net

Cae por su propio peso, pero si realmente deseas cumplir con ese propósito que te has fijado, necesitas un plan: cuanto mejor definas tu objetivo, más sencillo será alcanzarlo. Si eres capaz de fragmentarlo en pequeños logros más asequibles y objetivables y concretar qué conductas vas a llevar a cabo para alcanzarlos, así como en qué momentos del día o de la semana vas a hacerlo, ya tienes hecha la mitad del trabajo: resultará más difícil que las fuerzas te flaqueen y acabes perdiendo la motivación por sentir que tu meta es demasiado lejana y parece inalcanzable.

Otro ejemplo: No es lo mismo decirte cada día “tengo que aprender Inglés” o “tengo que bajar 10kg” que “hoy voy a aprender 10 palabras nuevas en el descanso de la comida y repasar las de ayer” o “durante el día de hoy hoy voy a beber dos litros de agua y voy a caminar 30 minutos”. En la segunda opción puedes controlar tus avances, comprobar el cumplimiento de los dos objetivos y, por si fuera poco, puedes emplear recursos externos para ayudarte, ¡se han desarrollado un montón de apps para facilitarte la tarea!.

Si además consigues encontrar motivación en la propia actividad, se multiplicarán tus posibilidades de ser constante. Ten en cuenta que establecer un hábito requiere tiempo. Hay quien dice que se tarda 21 días, sin embargo los resultados de algunos estudios apuntan que la media es de poco más de dos meses (66 días exactamente, aunque los tiempos varían en función de factores individuales y de la actividad en cuestión).

Importane: ¡No olvides registrar tus avances! Parece una simpleza, pero anotar en un calendario los días que cumples tu objetivo, o incluso construir una gráfica que muestre tu evolución, puede ayudarte a mantener fresca tu motivación. Y, por supuesto, recuerda premiarte de vez en cuando. Sí, lo que has leído: premiarte. En plan Super Nanny. Las medidas de contingencia funcionan, y constituyen la base de la modificación de conducta, así que aprovecha…

Aunque hace un rato que vengo usando los conceptos “propósito” y “objetivo” como sinónimos, quiero aclarar que no lo son, y que, de hecho, el abandono de un propósito no tiene por qué significar el abandono de un objetivo.

Desconozco los datos en la población española, pero de acuerdo con el British Military Fitness, un tercio de los nuevos socios abandona el gimnasio al finalizar el mes de enero. En EEUU la cifra ronda el 80%.

Y así, la cuesta de enero de muchos se convierte en el agosto de gimnasios y nutricionistas…

Si formas parte de los desertores, no te culpabilices. Quizá, sencillamente, hayas encontrado una manera en la que no quieres/no disfrutas/no te gusta acercarte al objetivo. Siguiendo con los ejemplos, quizá sea verdad que no tienes tiempo para clases presenciales de Inglés, pero puedes apuntarte a algún curso online y administrar tu tiempo, o escuchar audios de conversación de camino al trabajo, o acudir a una de esas cafeterías en las que puedes practicar la conversación (si vives en Gijón, en el CMX hay grupos gratuitos de conversación en Inglés y Alemán, ya no tienes excusa). Si eso de caminar te resulta poco estimulante, tal vez lo tuyo sea la bici, o el baile, o el zumbaNo te rindas aún, busca otro camino para alcanzar esa meta.

En fin… Estoy segura de que, en estas fechas se han publicado cientos de entradas con pautas para cumplir tus propósitos de Año Nuevo. Si a pesar de todo desistes, si no logras incorporar esa nueva actividad en tu rutina y acabas por abandonar… Quizá sea porque realmente no lo necesitas. En todo caso, espero que cada día cuando hagas (o pases de hacer) aquello que te propusiste el primero de enero, seas consecuente contigo mismo.

La coherencia es un propósito que todos debemos practicar a diario.