Tu fuerza nos hace más fuertes: El discurso interno

Cuando nos vemos en una situación estresante, que nos genera preocupación o miedo, y hacemos balance de nuestros recursos para afrontarla, nos decimos un montón de cosas.

¿Qué sueles decirte tú? ¿Te ayuda a seguir adelante o te bloquea?

¿Reconoces de quién es ese discurso? ¿Dónde aprendiste tú a lidiar así con la preocupación?

motivacion ilustracion psicologia discurso internoMuchas veces, al responder a estas preguntas, nos encontramos con que eso que nos decimos se parece sospechosamente a lo que nos dijeron mucho tiempo atrás, en situaciones seguramente diferentes, que despertaron en nosotros las mismas sensaciones físicas y emociones similares: incertidumbre, inseguridad, temor…

La manera en que los adultos que nos cuidan, normalmente nuestros papás, gestionan sus propias emociones y nos ayudan a regular las nuestras deja una huella importante en nosotrxs.

Hoy os traigo un anuncio. Sí, es una campaña de publicidad, pero no quiero venderos nada. Solamente pretendo que me acompañéis en la reflexión sobre el poder de las palabras que usamos para ayudar a los peques, y a los no tan peques, a gestionar su mundo emocional. Ese discurso que utilizamos para narrar la experiencia de lxs niñxs se convertirá más adelante en su propia voz, que les insuflará fuerza y confianza para seguir motivadxs o los empujará al abandono y la desesperanza.

 

¿Cuál es tu experiencia? ¿Qué te decían a ti? ¿Se parece eso a lo que ahora te dices tú? ¿Qué te hubiera gustado oír de tus adultos cuando eras niñx?

 

Duelo durante el embarazo

Por suerte o por desgracia, la muerte cuando llega lo hace sin consultar la agenda de quienes estamos cerca. Y a veces nos sorprende cuando estamos esperando la llegada de otro miembro a la familia.

En momentos así, la mujer embarazada siente mucho miedo. Además del dolor y la tristeza por la pérdida de alguien querido, surge una inmensa preocupación: la de que todo lo que está sintiendo afecte al feto.

duelo embarazo luto desarrollo postparto psicologiaEl fallecimiento de un familiar trae consigo un sufrimiento considerable, y el estrés afecta, sin duda, al feto. Aunque cada mujer embarazada afronta la pérdida de manera diferente, al igual que el resto de personas del entorno: la reacción a la pérdida depende de la historia de cada uno y de la relación con la persona fallecida. Además, ciertas variables relacionadas con las circunstancias de la muerte: quién es la persona fallecida, si se trata de algo previsible o si, por el contrario, es una muerte repentina.

Las consecuencias de la ansiedad durante el embarazo pueden ser muy variables en función del momento de la gestación en que la madre se encuentre: Si se trata de las primeras semanas, puede producirse un aborto espontáneo. En el tramo final del embarazo, el parto puede adelantarse, especialmente si se trata de un fallecimiento repentino.

En todo caso, son numerosos los estudios realizados en los últimos años sobre la influencia de la ansiedad materna en el bebé. Muchos de ellos concluyen que el estrés de la madre durante el embarazo tiene consecuencias en su desarrollo tanto físico como emocional y cognitivo, a corto, medio y largo plazo.

Sin embargo, no es conveniente ser alarmistas. Ciertamente, el mundo emocional de la madre llega al feto a través del mundo químico que le rodea en la placenta, pero al igual que está protegido del impacto físico, también lo está de emociones extremas.

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Al igual que se recomienda en cualquier otro momento de la vida, durante el duelo en el embarazo es fundamental permitirse sentir y comunicar las emociones. Cuidarse de las maneras más básicas: alimentación y sueño. Con frecuencia nos encontramos que las personas que han perdido a alguien querido dejan de comer o lo hacen de manera desordenada, se aíslan, tienen problemas de insomnio y descuidan sus necesidades fundamentales. Estos comportamientos negligentes pueden afectar también al feto.

Algunas personas, a fin de paliar el intenso dolor de la pérdida, deciden buscar alivio en la medicación. No me cansaré de repetir que un duelo no es una depresión. Y los ansiolíticos pueden, puntualmente, ayudarnos a reducir parte de la sintomatología: el llanto incontenible, la angustia, la dificultad para dormir, pero no solucionan, no nos van a quitar el dolor de la pérdida. En el embarazo, desde luego, no es lo más recomendable, sin embargo, si se recurre a medicación, resulta aún más importante hacerlo bajo un estricto control médico.

El duelo conlleva una serie de fases, cargadas con sus respectivas emociones, incompatibles muchas veces con la felicidad y la ilusión que suelen acompañar la llegada de un niño. El mundo emocional de la mujer embarazada en duelo resulta contradictorio: Sentir tristeza y dolor, miedo, rabia, impotencia… Entra en conflicto con la esperanza y la alegría de sentir la vida creciendo. Y puede aparecer, en en esta receta emocional, un ingrediente más: La culpa por no poder permitirse sentir. Porque su bebé no merece que su madre esté triste. Porque no puede permitirse estar alegre sabiendo que su persona querida ha muerto. Menudo dilema, no poder sentirse como uno se siente. Y no poder dejar de sentirse de ese modo, pues es lo que corresponde a las circunstancias que se están viviendo.

Tanto durante el embarazo como en el postparto, el acompañamiento y el apoyo emocional son fundamentales. Más aún si se produce un duelo.

Si nos necesitas, estamos a tu disposición.

 

Nos vemos en el próximo post.

 

 

La mirada: Construyendo vínculos y subjetividades

¿Te das cuenta del efecto de tu mirada sobre quienes te rodean?

Hay miradas que dañan, otras que acarician e incluso curan. No es lo mismo ver que mirar, y la mirada es nuestra primera herramienta para comunicar amor, para vincularnos con el otro.

¿Te has parado hoy a mirar a los ojos de alguien? ¿Cuántas veces has mirado tu móvil?

Liliana González, profesora de Psicopedagogía, con treinta años de experiencia en clínica de niños y adolescentes, así como en orientación familiar y formación, nos invita a reflexionar sobre el poder de nuestra mirada y cómo la tecnología obstaculiza la posibilidad de encuentro con el otro.

 

Hoy puede ser un gran día… Para apagar las pantallas y mirarnos más y mejor.

¡Nos vemos en el próximo post!