De metáforas, cuentos, princesas y síndromes.

Nuestra día a día está invadido de metáforas. Sí, esta palabreja que nos traslada a la época colegial y recordamos como uno de los recursos literarios que tuvimos que estudiar hace tanto tiempo se cuela, sin permiso, en nuestras conversaciones cotidianas.

cerilla ardiendo sobre fondo negroHablamos de que «estamos muy quemados», de «unas palabras que duelen», o de «historias que transportan a otro mundo». Pero sabemos que ni hemos sufrido quemaduras en nuestro cuerpo, ni un conjunto de letras mezcladas puede causar una herida ni podemos viajar a subidos en un dvd o a lomos de un libro, por bueno que éste sea. Estas expresiones nos permiten ilustrar, empleando sentidos figurados, ideas complejas que, de otro modo, sería difícil comunicar.

En el contexto terapéutico no podía ser menos, y las metáforas son «nuestro pan de cada día» (y no porque la dieta de los psicólogos sea así de frugal…). Entre nuestros recursos, que no son pocos, están también los cuentos. Esas historias, algunas populares, otras no tan conocidas, a veces incluso algunas ideadas para la ocasión, y permiten entender, representar y explicar cuestiones a las que nuestros consultantes, nosotros mismos y cualquier ser humano puede enfrentarse en su vida cotidiana.

BlancanievesA veces sucede que no sólo hacemos uso de estos recursos, sino que resultan tan útiles, tan socorridos y tan fácilmente comprensibles que incluso se utilizan para dar nombre a síndromes y trastornos, a cuadros que, aunque no aparecen como tales en nuestros manuales diagnósticos (nuestras «Biblias», DSM-V, CIE 10), forman parte de la casuística a la que nos enfrentamos a diario.

Se me ha ocurrido (igual es una bomberada de las mías…) que podría dedicar algunos posts a esta cuestión. Espero que os resulte de interés y que, si os apetece, aportéis vuestro granito de arena en forma de experiencia u opinión.

¿Comenzamos?

Adiós Robin

Adiós, Robin

 

Pequeño homenaje a un gran actor

 

Hoy hemos amanecido con la triste noticia de la muerte de Robin Williams .

Aunque durante la jornada se han publicado miles de entradas sobre este gran actor, desde aquí deseamos rendirle nuestro pequeño homenaje.

Muchos son los entrañables personajes a los que Robin dio vida: Adrian en Good Morning Vietnam, el profesor John Keating en El Club de los Poetas Muertos, el Dr Sayer en Despertares, Peter Pan en Hook, Alan Parrish en Jumanji, el Genio de Aladdin, Mork, la Sra. Doubtfire, Jack o el Dr Patch Adams son sólo algunos de los que a mí, personalmente, me han marcado.

De todos ellos, recuerdo con especial cariño a Sean Maguire, profesor de Psicología y terapeuta deWill Hunting, «el indomable». Tal vez por la cercanía y la humanidad con la que interpreta a un colega profesional, o quizá por el Oscar que le fue concedido… Lo cierto es que no se me ocurre mejor muestra de reconocimiento que compartir con vosotros algunos retales de esa obra.


No fue culpa tuya.

Adiós Capitán, mi Capitán

Depresión: no son sólo pensamientos. La depresión se siente.

chicx en el  suelo con una capuchaLos pensamientos negativos se asocian con sensaciones perceptivas en la depresión

De acuerdo con los resultados del estudio «Beyond words: Sensory properties of depressive thoughts»   (Más allá de las palabras: propiedades sensoriales de los pensamientos depresivos) desarrollado por el Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad de Hamburgo   (Alemania), existe relación entre los pensamientos negativos y los fenómenos sensoriales que perciben las personas con depresión.

El estudio, publicado en la revista Cognition & Emotion, profundiza en la relación existente entrepensamiento y experiencia sensorial, considerando variables como la gravedad de los síntomas, laconciencia de enfermedad y la calidad de vida del paciente depresivo.

El 57% de la muestra de 356 pacientes diagnosticados de depresión (leve-moderada) afirmó que sus pensamientos negativos presentaban cualidades sensoriales de distinta modalidad. De dicho porcentaje, el 40%experimentó sensaciones corporales, el 31% auditivas y el 27% visuales.
De acuerdo con los resultados, aquellos pacientes con propiedades sensoriales en sus pensamientos negativos habían padecido mayor número de episodios previos y habían sido hospitalizados por este motivo con mayor frecuencia teniendo, por tanto, menor calidad de vida.
Móvil de figura humana

Imagen cortesia de zirconicusso / freedigitalphotos.net

Parece que los pensamientos depresivos no sólo son verbales, sino que con frecuencia se acompañan de sensaciones (auditivas, visuales o corporales) que refuerzan su autenticidad,dificultan su modificación y causan un fuerte impacto emocional en el paciente.