El Talento de aceptar la imperfección

Imagen cortesía de supakitmod / FreeDigitalPhotos.net
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Si esperas a que llegue el momento perfecto para hacer algo, no lo harás nunca.

Si no te conformas hasta que tu trabajo esté perfecto, no lo terminarás nunca.

Si deseas que el otro sea perfecto para ti, le encontrarás tantos defectos que te resultará intolerable.

Si deseas ser perfecto para el otro, te alejarás de ti mismo, dejarás de lado tu esencia y te convertirás en alguien sumiso, complaciente… y perfectamente infeliz.

Si aspiras a la perfección, te exigirás tanto que vivirás en una permanente frustración.

Como decía Benedetti, la perfección es una pulida colección de errores.

Tú eres perfecto. Puedes ser suficientemente perfecto si te conoces, si reconoces tus defectos, si te permites cometer errores sin hacer un drama de ello.

Todos somos, o podemos ser, perfectos en nuestra imperfección.

Mientras escribo, me viene a la mente un concepto del psicoanálisis que me resulta apasionante. Como en todos los ámbitos de la vida, en el contexto familiar son muchos los papás que se sienten presionados por las altas expectativas, la exigencia y esa inalcanzable perfección… En ese marco, más concretamente en el de la relación madre-hijo, el pediatra y psicoanalista D. W. Winnicott plantea la idea de “madre suficientemente buena”: aquella que, con una actitud receptiva y aceptante, se muestra capaz de satisfacer las necesidades y procura no obstaculizar los intentos de autonomía del otro. Esta actitud permite una complicidad, una sincronía, que favorece el desarrollo de los dos miembros de la díada: madre y bebé.

¿Y si hacemos nuestro este concepto?

¿Y si nos permitimos ser suficientemente buenos?

Quizá de ese modo nosotros, humanos falibles, dejaríamos de vivir en la insatisfacción de esa perfección inalcanzable que nos impide crecer. Dejaríamos de estar anclados en el defecto y la crítica, en lo que no tengo y el otro tiene, en lo que no soy y el otro es.

Si nos permitimos cometer errores, si nos reconocemos como imperfectos, podremos mostrar nuestro lado más seguro, asertivo, confiado y constructivo. Y responder, al otro y a nosotros mismos, desde la aceptación, la tolerancia y la comprensión.

María Jimenez

María Jiménez
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@May_Jim_Al

 

 

 

 

 

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